Mampu penque es un amontonamiento de búsqueda y paciencia. De pequeñas batallas, de resistentes hojas secas del otoño, de caricias del viento que me pellizcan, de focos diferenciados, de inviernos sin descensos abruptos, de aves inquietas, que se esconden entre los jacarandaes mas viejos. De lagrimas sin surcos, de barridos, de utópicas primaveras con mojitos, de trancos sigilosos y botas llenas de barro. Estas aves son parte de mi ojo.
Gonzalo Prados


























La única verdad está fuera del lente ¿Frente a nosotros, ó nosotros frente a ella? Acercarse es querer entenderla, acaso sentirse parte de ella. Mirar a través de un vidrio tiene algo de mágico: Deseo, ilusión y por que no resignación ¿Que tan parte somos de lo que observamos? ¿Hasta que punto nuestra fatal presencia invade sí ya nuestra sombra molesta? Olores, matices y sonidos de un mundo que apenas percibimos nos delatan, de poco sirven los escasos, nuestros torpes medios de percepción. ¿Los hemos cambiado por la inteligencia?
Esperamos en silencio, inútilmente quietos, poco a poco distinguimos de a uno cada sonido, como si fueran mostrándose casi en orden, los nuestros ya han cesado, las ramas nos protegen, abajo los pies están cubiertos de lodo, agua y hojas, nos ha marcado el terreno recorrido. Invade un segundo de soledad, de calma, de equilibrio. Fuera del lente todo recupera su orden. El dedo cae vencido, la voluntad se entrega y el deseo de llegar desaparece.
Francisco Sanz (Barcelona 6 de agosto 2007)
Llegaste al final. No es poco, es el final del vuelo. Yo, si pudiera, te propondría volver a hacerlo. Si me estuvieras escuchando, si siguieras leyendo, te pediría que vuelvas a hacerlo, otra vez. Creo que para tratar de entender, un poco, el trabajo de Gonzalo, deberíamos hacerlo de vuelta, más despaciosamente. Empezar otra vez por esa primer ave, después por la segunda, la tercera, hasta el final, otra vez. Empezar tal vez desde la mitad, tal vez desde el principio. La cuestión es tratar de escuchar el silencio de las alas, de los cielos, y del agua quieta de los patos. El silencio de una ola plegada, de una ola de aleta de pato. El silencio de una ola imperceptible.
Así debe ser el trabajo de Gonzalo con su Cannon, una ola imperceptible. Una ola de agua quieta que, a veces, nos tapa.
Juan Guastavino
